lunes, 8 de mayo de 2017
Divagando (3)
La vida se deleita del dolor de las personas mientras la muerte llora porque odia su trabajo.
Divagando (2)
Aquella noche de un sueño intenso, atesorado por una lluvia sin fin, recordé su cara en el triste intento de evocarla, más fue imposible, ya que hace muchos años la deje de ver, ¿quién sabría si siguió con vida o la muerte la terminó de culpar?
-Nau
Divagando (1)
Siempre hemos oído que todos los ángeles son buenos y que todos los demonios son malos, pero ¿qué pasaría si invirtiéramos los papeles? A la final ¿quién sería la victima y quién el héroe?
-Nau
domingo, 7 de mayo de 2017
Demonios y "Ángeles" (Parte 1)
Desde
niño siempre oí puras atrocidades, algunas tan divertidas que parecían un
juego, pero a que la final se volvieron parte de las charlas diarias de mi
familia. Charlas tan intensas y tan fáciles de relatar que parecen un cuento de
Edgar Allan Poe, pero que a la misma vez son tan locas que me recuerdan al
cuervo que siempre pensé que tocaba mi ventana.
Estos
cuentos iban creciendo día a día, y mis padres no me querían hacer testigo de
ellos, me decían que la ignorancia era el mejor placer si quieres seguir vivo,
eso es muy raro viniendo de un par de filósofos que me tenían entre la pared y
la espada si no hacía mis deberes y tareas. Pero bueno como seguía contando,
los cuentos tocaban mi alma con gran gratitud ya que eran la única vez que mi
atroz padre se acercaba y hablaba con mi madre, lo sé, cuentos estúpidos de un
niño.
Todo
esto es sólo un pequeño preámbulo de lo que realmente pasaría el día que entré
a primaria, en la escuela más remota de mi tierra (no quisiera dar nombre
porque no sería un lugar bonito de visitar), tan destruida por la naturaleza
que si algún dirigente político la hubiera visto y si hubiera estado de buenas
la hubiera mandado a clausurar.
Ese
día inició con una lluvia intensa que nos hizo aparcar el carro debajo de de
las grandes nubes negras como la oscuridad, mientras esperábamos que acampara
para que los cauchos en desuso de mi padre no resbalaran. Ese pequeño tramo de
mi vida fue hermoso, pudo ver por fin a la virtud que tiene la naturaleza
cuando la sientes por ti mismo, aunque sea detrás de un espejo.
Mi
padre en esos 30 minutos apagó el motor y me empezó a contar como sería mi
nuevo convento educativo, no fue mucha la atención que le presté y tampoco
mucha las ganas que él tenía de contar, pero fue una frase la que hizo erizar los
pelos de mi piel.
–Al
momento que te toque enfrentar la realidad siempre ten en cuenta que la verdad
no es absoluta y que incluso la vida no es más que un huevo podrido, si tienes
que hacer algo para salvar ese huevo, hazlo y no sientas remordimiento.
Ese
discurso no era raro de mi padre, era un ser desvirtuado y muy triste, pero que
a la vez encontraba regocijo en sus libros y en sus diccionarios. Quizás sólo
con los años entendí la metáfora de mi padre, el hablaba de perder la vida,
pero esto no solo queda así ya que continuó con su discurso poco poético.
–Hijo, quizás nunca te lo hayamos dicho, pero
la vida no es como te lo contamos, quizás deberías saber que muchos en la
escuela te mirarán mal, algunos se burlaran y muchos te tendrán miedo, pero no
te debes preocupar, sólo tapate los oídos e imagina que estás en casa.
–Pero
papá, ¿habrá personas malas?
–No
solo ellos, quizás nunca lo notaste pero la gente no nos quiere mucho por esta
zona.
Esa
aura de pánico me recorrió todo el cuello, ¿Por qué mi padre me mandaría para
allá? ¿Estaría loco? Esperaba que no.
Después
de media hora esperando que escampara, no lo hizo, y mi padre como todo buen
tonto se arriesgó a salir con unos cauchos desinflados que habían recorrido
miles de kilómetros sin ser cambiados. Gracias a Dios llegamos vivos, aunque en
algún momento el carro se echó para un lado y casi caímos en una zanja.
Cuando
estaba dispuesto a bajarme del carro mi padre se me acercó y me dijo.
–Te
espero al final del día y por favor no te quites esto –me había puesto una pulsera
con pequeños huesos y calaveras muy coloridos.
Me
baje del carro y lo saludé con una sonrisa, mientras a él le bajaba una lagrima
de la cara, cuando traté de volver al carro a preguntarle que pasaba, el
presionó el acelerador y se fue.
Extraño
comienzo, y más aun extraño es que tenga tan buena memoria para recordar eso,
pero siguiendo con la charla, entré a mi nueva aula, a pesar de que era un niño
de 9 años me habían puesto con personas que me superaban en edad. Mi maestra
gritaba y en un momento se me quedó mirando fijamente a los ojos, ojos como arpía que no se querían
apartar de mí, sentía la sensación de haber hecho algo malo, pero no fue así,
apenas era mi primer día.
–Joven,
creo que se debería retirar antes que llame al director.
–
¿Por qué? –Respondí muy molesto- No estoy haciendo nada malo.
–
¡Retírese por favor!
Mi
terquedad propia de un animal no me dejó ir, pero cuando tengo razón no me dejo
convencer por nada, tuve que ser arrastrado tanto por mi maestra como por unos
cuantos compañeros, ninguno lo podría hacer solo, apenas me podían cargar entre
5.
Llegué
a la Dirección, lleno de niños idiotas y maestros más idiotas aún que se creían
la octava maravilla de Dios por enseñar. Pero cuando yo llegué todo cambió, las
burlas callaron, los insultos se apaciguaron y eran todas las miradas en contra
de mí, ahora no era mi profesora, eran todos, quizás me veía muy mal, no sé. Me
dejaron sentado ahí, me seguían viendo, pero ahora era mucho peor, se oían susurros, susurros horribles, de lo poco
que podía oír era muy parecido a lo que mis padres contaban en la mesa del
comedor cada noche: cuentos de monstros, cuentos de demonios, cuentos de mi
familia…
Me
dejaron sentado afuera completamente sólo, pero no sentía que la soledad
estuviera ahí; una niña pelirroja pasó y se me quedó viendo, su cabello como
llama y unos ojos azules tan parecidos a los de mi madre, paró e hizo un gesto
irreconocible con la mano, bueno, irreconocible para el resto, pero para mí
significaba “ayuda”.
Me
hicieron pasar a la sala del director, una oficina desagradable color mierda y
con un olor a tabaco agobiante, apenas me senté no dudaron en hacerlo,
empezaron a preguntar.
–
¿Qué quieres de nosotros? ¿Qué haces aquí? Acaso las historias que te contaron
¿no son suficientes? No te tenemos miedo, responde ¿Qué eres?
–No
entiendo –respondí con cierto tartamudeo- déjenme en paz, yo no sé nada, yo
sólo vine a estudiar –las lagrimas empezaban a salir.
–Sabemos
quién eres maldito demonio, puedes engañar a los demás, pero nosotros no somos
ellos, nosotros siempre te hemos conocido, te matamos mil y un veces, eres una
simple mierda comparada con los otros de tu raza. ¡Habla! ¿Qué carajos quieres?
–Quizás
sea muy joven –respondió la que era mi profesora- mira sus ojos, apenas son
morados, aún no llegan a rojo, ni siquiera tocan el amarillo.
–Miles
de nosotros hemos muerto por cosas como él, algunos han muerto por cosas aún
más jóvenes –no entendía que querían decir por cosa-, necesitamos sacarle
información o sabrán que capturamos a uno. Ésta es tu última oportunidad
querido niño, tu profesora y yo queremos saber que haces aquí, si nos dices te
dejaremos ir, te lo prometo.
–Yo
vine a estudiar –quería llorar pero apenas sentí una lagrima caer sentí algo
golpear mi rostro-, ¡SÓLO QUIERO ESTUDIAR! DÉJENME –otra cachetada más- NO SÉ
QUE QUIEREN DE MÍ, ¡DEJENME!
–No
quiere cooperar, pero no me importaría arrancarle el corazón poco a poco, agárrenlo
de las muñecas y pónganlo encima de la mesa, cada uno tome una extremidad y si
lo sueltan ustedes lo acompañaran a caminar el infierno…
Me
agarraron, mis manos, mis piernas, me arrancaron la ropa, pusieron la mesa para
el fondo del salón lo más lejano posible a la puerta, me arrancaron mi pulsera,
la pulsera que mi padre me había dado esa mañana. Abrieron una de las gavetas
de la mesa, el director agarró un cuchillo, pero no uno cualquiera, éste
brillaba con un tono rojo y cada vez que se acercaba a mí se volvía más y más
azul.
–Hu
Sitie a pere hu Moi, u gro ce pore, milo desia –mi mente entendía la razón de
esas palabras, pero no sabía cómo; significaban “Por Satán y por Dios, te
condeno a morir, maldito Demonio”.
martes, 2 de mayo de 2017
¿Muerte sigues ahí?
Cállate,
me están esperando, cállate y no digas nada, por favor acuérdate de lo que pasó
anoche. Por favor respóndeme no me dejes ese trabajo solo a mí, yo... yo no
podré seguir con esto por mucho más. Disculpa, sé que esto es raro, pero yo no
quisiera seguir en este mundo terrenal si fuera tú...
Estamos encerrados, mira tus manos, mira tus
muñecas, mírate a ti mismo en ese charco. No te asustes, por favor no te
asustes y no respires muy fuerte, hay oídos en cada esquina, nos siguen y nos
seguirán siguiendo, nos han vigilado y creo que seguiremos así por un muy largo
tiempo.
Está bien, está bien, te diré lo que sé,
acércate poco a poco...
Fuimos encerrados, no he logrado ver su cara,
pero su voz me suena muy familiar, no se sus razones ni motivos, ni que tenemos
común para ser sus objetivos, ni porque nos llama "juguetes". Pero
nos ha torturado por días, tú en lo particular has sido su juego favorito, te
usa por muchas más horas, pero no te quiere dañar hasta que te pueda ver a los
ojos y lágrima por lágrima hacerte sufrir, lo sé, esas palabras aún resuenan en
mi cabeza.
Te puedo contar lo poco que sé, pero igual no
creo que la sangre en el piso no sea información suficiente. Nos agarraron el
viernes 13, ironía ¿no? Todo esto pasó cuando en plena carretera, nuestros
carros chocaron, fuiste tú, estabas borracho, y mi falta de sueño tampoco fue
mi gran amigo en ese momento. Chocamos, tu pobre sedan contra mi viejo Mustang,
tu te llevaste la peor parte, pero como era una carretera que poco se
frecuentaba nadie llegó a nosotros, te arrastré a través del fuego que la
gasolina creaba y mientras el humo crecía mi raciocinio bajaba, te quería dejar
ahí, te quería dejar muerto, pero no podía, no pude dejarte así por así... Fui
muy débil. Te arrastré por una buena cantidad de terreno, pero como no pude más,
caí ahí, entre el humo y lo poco que me quedaba de esperanza oí un motor llegar
a nosotros... siento que te debí dejar muerto, no quiero llorar, pero
estaríamos mejor, es mi culpa ¡ES MI CULPA! -los gritos y lagrimas aumentaban.
Me callaré, lo prometo, pero cuando llegamos
aquí fue el infierno en persona, ni el cuervo que se posaba en el busto de
Palas era tan horrible... somos nosotros dos y nada más... no, no éramos
nosotros dos, era yo, yo contra él, cada día, cada maldito día que podía seguir
cuerdo sentía un cuchillo a través de mi abdomen, me tuvieron crucificado dos
días, me quería así específicamente, según el "quería cumplir sus pecados
más íntimos". El cuchillo bajaba poco a poco y cada hora lo profundo del
corte aumentaba, le gritaba piedad pero ¿crees que a él le importaba? Me
escupía y se reía de mi, pero el cuchillo fue a pesar de todo lo más divertido,
cuando llegó el agua hirviendo las cosas empeoraron y cuando llegó el aceite le
pedí que me matara, le dije que ya no me necesitaba, pero él dijo que toda
persona tiene una razón en este mundo y mi razón es entretenerlo, entonces el
hará todo lo posible para que así sea...
Okey, ya te dije todo lo que sé, menos mi
nombre, quizás no deberías saberlo, siempre trajo malos sucesos alrededor de mí.
Siempre sufrí por él y ¿sabes qué? Mejor así. Quizás deberías comer, ya es un
poco tarde, pero en realidad este cuarto sin ventanas tampoco es mucho lo que
nos dice, come, lo sé, se que está podrido, pero si no lo comes quizás no
vuelvas a ver más comida.
Hoy quizás sea tu día, por favor complácelo,
pero no mueras, no permitas que la sangre a tu alrededor sea un impedimento, ya
me falta un ojo pero eso no es nada, sin un ojo aún se ve, ¿cómo me lo hizo? Me
clavo un lápiz poco a poco el segundo día, dijo que sería entretenido ver algo
romperse y desparramarse en el piso, estaré bien, esperemos que tu también
-suenan pasos- cállate, y jamás digas que te hablé, lo sé, lo siento, no sé qué
te pasará... agáchate, no me mires más...
El se fue, ¿estaría mal hablar conmigo mismo?
Claro que no. No puedo seguir así, necesito hacer algo, quizás el esté bien,
pero ¿y yo? Quizás si él le dice algo me ataque, quizás vuelva a mí a
atacarme... no, no será así, confió en el... ¿Cómo confiar si fue su culpa?...
No fue su culpa, o quizás sí, jamás lo debí agarrar, jamás, lo siento, pero no
por él, por mí, el... el... el debería estar muerto, quizás yo debí hacerlo, si
no hubiera sido el yo estaría en mi casa... Pero, no puedo, no puedo escapar
así tan fácil, lo necesito, el debe estar conmigo, quizás, quizás si le diga lo
que nunca le dije se asuste y se suicide y me dejen en libertad... ¿Y si no funciona?...
Me quedaré aquí, no, no puedo, si él se suicida yo también lo haré...
Ya han pasado muchas horas, aún estoy conmigo
mismo, no tan mala compañía a pesar de todo. Ese hombre, ese desquiciado que
estuvo desmayado aún es mi carta a la libertad, pero ¿qué querrán de nosotros?
Quizás lo conocimos alguna vez, quizás lo vi ¿realmente lo vi? Su voz me suena
familiar, pero se escucha en una época muy lejana, su voz desgarrada demuestra
los cientos de gritos que tuvo que hacer, podría ser cantante, o quizás otro
torturado, pero si es así entonces nos tendría piedad, pero él me dijo que
teníamos una razón... no me tengo que desviar... NO ME TENGO QUE DESVIAR... su
voz, su voz me suena a mí pasado, su voz me recuerda a el pasado con mi mujer,
mi mujer, quizás sea ella, ella tuvo que ser, no es normal... Vendetta,
¿Vendetta quizás? No lo conozco, no puedo pensar en venganza... o quizás si...
Baja la voz que viene alguien -me digo a mi mismo.
Ya llegaste, ya estás aquí, dime que pasó, mira
esas heridas, mira tu rostro, que te dijo, DIOS TUS MANOS, ¿qué te hizo
en ambos dedos? No me digas que te los cortó... No, a mi no me hizo
eso... ¿Te dijo lo que quería de nosotros?... Ya sé que no quieres hablar, pero
te lo advertí, concéntrate y mírame, no me dejes aquí sólo que ya lo he estado
mucho, nos dijo juguetes de nuevo, ya veo. Aparte de eso ¿que más te hizo? ¿Tus
orejas? ¿Tus dedos del pie? ¿Te hizo todo eso? ¿Cómo estás aquí? ¡Deberías
estar muerto!, pero duró mucho menos contigo que conmigo... Dime que recuerdas
de tu pasado, se que no escaparemos, pero al menos tendremos la certeza de
saber quién nos está mutilando.
Ya se desmayó, ya puedo pensar en paz, es
increíble, nuestras historias nos unen, su vida y la mía tienen el mismo pilar,
mi mujer, mi bella y hermosa mujer, una perra a final de cuentas, pero mía.
Quizás ya sé donde conocimos a ese hombre, el día de la muerte de mi esposa ¡LO
VI!, pero eso no fue todo, una semana después de su violación y
mutilación, un hombre delgado y bastante alto fue detenido por el caso, pero no
fue preso, fue a un psiquiátrico, ¿quizás sea él? DEJA DE PREGUNTARTE Y PIENSA
CARAJO. Ese hombre escapó, pero no puedo seguir así, necesito saber más, el nos
tiene cautivos, quizás cuando juegue conmigo lo pueda persuadir, pero es muy
inteligente, mucho más que tú, es un homicida ¡JODER, ES UN PUTO HOMICIDA!
Relájate ¿Que harás? Dile la verdad, quizás te diga o quizás no, ¿qué se
pierde? ¿Tu vida? Eso no vale mucho, piensa tus palabras y memorízalas como si
fuera tu escape, que a pesar de todo lo es; suicida por fin estás haciendo algo
bien en tu vida, no lo arruines.
Ya te despertaste, que bueno, necesito que me
sigas contando tu historia, ya vi donde tiene lugar nuestro conocer, pero el tuyo
no... ¿Me dices qué tu fuiste el amante de ella? Yo se que jamás me mencionó,
pero tampoco era para tanto... Tu, tu estabas en el velorio, tu también fuiste
al entierro... ¿Por qué?... No me digas esas estupideces de amor verdadero, no
te creo, ¡NO ME MIENTAS! ¡CALLATEEEEE!... No, no te mando a callar a ti, me
mando a callar a mí, respeta... Ahora que lo pienso, ese hombre ya nos conocía
desde mucho antes, quizás ya tenía esto planeado desde hace meses... Fuiste tú,
es tu culpa, si no te hubieras acostado con ella, si hubiéramos chocado, si no
hubieras toma... ¿Qué recuerdas de la noche anterior? Dime urgente... ¿Un
hombre flaco y alto? Me lo temía, te hicieron embriagar... Tomaste toda la
noche junto con él, entonces, entonces ya sabía qué harías tu... ¿cómo supo que
haría yo? Ese mensaje, ese mensaje de un juego de cartas... no fue el... fue mi
mejor amigo... O quizás... Quizás... No fue mi amigo, quizás lo utilizaron...
No, es imposible...
(Una voz a través de un auricular habla) Así que
ya te diste cuenta, recuerda que las paredes siempre hablan y mucho más con un
micrófono en cada esquina; te aplaudo duraste menos de lo que esperaba querido
amigo, la lastima de todo esto, es que aún no se han dado cuenta de quién
realmente soy. No soy ese famoso asesino del que todos hablan, ella lo pidió,
ella los quería perder, pobres ilusos ¿aún creen que una mujer así los querría?
JA, dan penan mientras se revuelcan en su mierda y miseria. Yo fui su amor, su
único amor y ella cumplió cada mínimo pecado conmigo, ella era su propio
demonio y ustedes su juguetes. ¡WOW!, ya saben de dónde viene el sobrenombre,
pero el juego que los tres jugamos si es mío, siempre lo quise hacer, me
dijeron que estaba loco, me dijeron que necesitaba ayuda, pero sus cuerpos
débiles eran donde quería poner mi cuchillo, mi mejor amigo y yo junto con
ustedes, una velada de ensueño ¿no creen? Quisiera terminar lo que empecé, pero
antes de todo quisiera dejarles algo claro para que no haya rencores en un
futuro, a el más idiota lo emborrache, a ti pequeño hombre te quise torturar
mucho más porque eras el juguete favorito de ella, y siempre creí eso y créeme
valió la completa pena. Y a ti hombre loco que no se sabe callar, tu amigo ya
no está con nosotros, y el choque no fue cosa del destino, a tu ecuación le
faltó una incógnita y es que tu jamás revisaste los frenos de tu viejo Mustang.
Con todo esto y solo a espera de lo que podría pasar los traje a aquí y bueno,
el resto es historia... nos vemos en unos minutos –antes de que apagara el
micrófono y se escucharan pasos y cadenas se le escuchó decir- la muerte ya no
existe, la muerte ya no está ahí…
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